Por Alejandra Salama Monsalve ·
Journaling es una manera de llamar a algo sencillo: reservar un espacio para escribir lo que estás viviendo. No tiene que ser un diario perfecto ni una colección de frases bonitas. Puede ser una conversación contigo que nadie más tenga que leer.
Cómo empezar sin convertirlo en una tarea
Busca una libreta o una nota privada. Elige cinco minutos y una pregunta. Escribe como hablas, sin corregir ni intentar llegar a una conclusión. Puedes terminar a mitad de una idea y retomarla otro día.
Antes de empezar, piensa dónde guardarás tus palabras. Si compartes dispositivos o cuadernos, elige un lugar en el que te sientas cómoda. No necesitas publicar lo escrito para que tenga valor.
Un ejercicio de cinco minutos
- Cuenta una escena. ¿Qué ha pasado hoy que se te ha quedado dentro?
- Nombra tu experiencia. ¿Qué sentiste? ¿Qué parte no sabes todavía cómo explicar?
- Separa lo ocurrido de lo que interpretaste. «No respondió mi mensaje» y «No le importo» no cuentan lo mismo.
- Escucha una necesidad. ¿Te habría ayudado más tiempo, información, descanso o compañía?
- Cierra con algo posible. ¿Hay un gesto pequeño que quieras probar mañana?
Preguntas para los días en que no sabes qué escribir
- ¿En qué momento de hoy me he sentido más yo?
- ¿Qué estoy haciendo por costumbre que me gustaría volver a elegir?
- ¿A qué he dicho que sí cuando necesitaba pensarlo?
- ¿Qué me está ocupando espacio aunque no lo haya contado?
- ¿Qué me ha dado curiosidad últimamente?
- ¿Qué necesito dejar sin resolver por esta noche?
- ¿Qué me gustaría pedir, y a quién?
- ¿Qué pequeño detalle quiero recordar de este día?
No es un cuestionario que tengas que completar. Una pregunta puede acompañarte varios días.
Un ejemplo de una respuesta concreta
En lugar de quedarte en «Hoy ha sido un desastre», puedes probar: «He encadenado reuniones y he comido con el ordenador abierto. Al terminar estaba irritada. Mañana quiero guardar diez minutos para comer sentada sin responder mensajes».
El ejemplo no busca convertir un día difícil en una lección positiva. Te ayuda a ver una escena y una posibilidad sobre la que puedes actuar.
Cuándo cerrar el cuaderno
Si notas que estás repitiendo la misma acusación contra ti o buscando una respuesta que no llega, puedes parar. Escribe «Por hoy lo dejo aquí», mira a tu alrededor y vuelve a algo cotidiano. También puedes hablar con alguien de confianza. No tienes que encontrar claridad cada vez que escribes.
Vuelve a leer con curiosidad
Tras unos días, busca necesidades o momentos que se repitan. No te pongas nota. Pregúntate qué te gustaría cuidar esta semana y elige una cosa.
Puedes combinar la escritura con estos ejercicios para reconectar contigo o explorar el recorrido de 21 días, que incluye un espacio personal para escribir.